Gimnasia para la inteligencia


La mayoría ha vivido con la idea de que la inteligencia es algo que se obtiene en el momento de la concepción y nunca cambia, así como tener ojos azules o ser de piel morena. Pero recientes estudios han demostrado que el coeficiente intelectual (CI) no es fijo sino maleable, y que estos cambios se dan en diferentes épocas de la vida según la experiencia personal. Así, este coeficiente puede tanto aumentar, si el individuo aprende y se enfrenta a retos nuevos, como disminuir, si por el contrario deja de usar el cerebro. Según la psicóloga Annie de Acevedo, los estudios muestran que puede haber una fluctuación de hasta 20 puntos.

 

Con el CI muchas instituciones han logrado medir la inteligencia de un individuo. Este se determina a través de una serie de exámenes diseñados para analizar sus habilidades espaciales, lingüísticas y matemáticas, así como la capacidad de memoria y razonamiento. Es un concepto controvertido, pero se utiliza ampliamente para predecir el desempeño futuro de los estudiantes y empleados. Un coeficiente de menos de 90 es bajo y entre 90 y 110 es considerado normal. Los superdotados tienen un puntaje de 140 y los genios llegan a tener hasta 160 puntos. 

 

Pero un reciente estudio ha replanteado la inteligencia como un rasgo estático. Consistió en pedirles a 33 jóvenes con un CI entre 90 y 140 que se sometieran a un examen estándar de inteligencia, que repitieron cuatro años después. Al cabo del tiempo, los científicos observaron que un quinto de los participantes subió el desempeño 15 puntos o más en alguna de las habilidades que se midieron y lo bajó en otro. Uno de los adolescentes, por ejemplo, cuyo CI en las aptitudes verbales era 120 a los 13 años, subió a 138 a los 17, mientras que en otro aspecto bajó de 103 a 85. 

 

Cómo ser más inteligente

 

1) Busque la novedad: aprenda actividades nuevas que involucren el cerebro. Expanda sus horizontes.

 

2) Rétese a sí mismo: una vez logre dominar un tema o una actividad, siga con otra.

 

3) Sea creativo: asocie ideas que parezcan remotas, piense diferente, genere nociones originales.

 

4) Hágalo de manera difícil: aunque la vida se centra en hacer las cosas fáciles, la mejor manera es ponerle tareas complicadas al cerebro, como por ejemplo, descifrar mapas en lugar de confiar en el GPS.

 

5) Redes: de nada sirve saber mucho si no se tienen relaciones interpersonales para intercambiar el conocimiento. Lo bueno es que si está siguiendo los cuatro primeros consejos, lo más probable es que esté construyendo esas redes. 


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