La dominación del cerebro humano como arma de guerra


Desde hace años, dentro de los círculos militares se ha hablado sobre la dominación del ciberespacio como el llamado “quinto dominio” para la guerra, junto con la tierra, el espacio, el aire y el mar. No obstante, actualmente también se habla de un “sexto dominio”, que según se sabe hace referencia a la dominación del cerebro humano.

Dominar el cerebro para la guerra

Aunque parezca algo de ciencia ficción, lo cierto es que los científicos que trabajan en el terreno militar llevan a cabo diversas investigaciones para poder concretar esta idea, que en realidad no busca sólo influir en los corazones y mentes de las personas, sino que se trata de penetrar, formar y coaccionar la mente de las personas de manera involuntaria, con el fin de ante una guerra obligar al adversario a someterse a la voluntad de uno.


Por ello, la herramienta más potente en este nuevo tipo de guerra es la interfaz cerebro-computadora, es decir la creación de tecnologías que permiten conectan el cerebro humano a dispositivos electrónicos.


En este sentido, recientemente el experto en seguridad Barnaby Jack demostró la vulnerabilidad existente en los sistemas biotecnológicos, poniendo de relieve la facilidad con que pueden llegar a ser hackeados marcapasos y desfibriladores, aumentando así los temores sobre la debilidad de los implantes biotecnológicos que pueden salvar vidas.

 

Esta vulnerabilidad podría ampliarse fácilmente a las biotecnologías que se conectan directamente al cerebro, tales como la estimulación del nervio vago o la estimulación cerebral profunda.

 

Recordemos que según una serie de experimentos recientes, se ha podido demostrar que el cerebro puede controlar y maniobrar robots y exoesqueletos de metal, por lo que no sería ilógico pensar que en un tiempo más se podría llegar a aprovechar el poder del control mental para ser utilizado en la guerra.

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