Piernas y brazos biónicos controlados por el pensamiento ya son una realidad


Estamos en medio de una revolución biónica, pero la mayoría de nosotros no lo sabemos. Alrededor de 220.000 personas en el mundo ya caminan con implantes cocleares, dispositivos que se ponen alrededor de la oreja que convierten las ondas sonoras en impulsos eléctricos desviándolos directamente al nervio auditivo.


Decenas de miles de personas han sido implantados con estimuladores cerebrales profundos, dispositivos que ingresan varios centímetros en el cerebro. Estos estimuladores cerebrales profundos se utilizan para controlar la enfermedad de Parkinson, aunque últimamente han sido también probados, con resultados alentadores, en el uso contra la depresión grave y el trastorno obsesivo compulsivo.

Implantes cerebrales

Uno de los ejemplos más obvios de biónica son los que reemplazan las extremidades. Seguramente todos recordamos al atleta olímpico “Blade Runner” Oscar Pistorius, ahora en espera de juicio por el presunto asesinato de su novia, quien causó sensación con sus prótesis de fibra de carbono. Sin embargo, estos son una tecnología relativamente simple, una pieza elástica de material extra fuerte ligeramente curvada. En la era digital, estamos viendo las extremidades más sofisticadas.


Considere la pierna biónica controlado por el pensamiento que Zac Vawter utiliza para subir los 103 pisos de la Torre Willis de Chicago. O la mano biónica controlada por los nervios que utiliza el veterano de la guerra de Irak Glen Lehman después de la pérdida de su mano original.

O la mucho más sofisticada i-Limb Ultra, una mano artificial con cinco dedos artificiales articulados de forma independiente. Los miembros no sólo reaccionan mecánicamente a la presión. En realidad responden a los pensamientos y las intenciones de sus propietarios, flexionando, extendiendo, agarrando y soltando con sólo pensarlo. Estamos en medio de una revolución biónica, pero la mayoría de nosotros no lo sabemos.

 

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