Inteligencia emocional: el secreto para vivir bien


En el pasado la inteligencia emocional se presumía relacionada al coeficiente intelectual, y se medía con un test de inteligencia; sin embargo un coeficiente intelectual elevado no es garantía de felicidad y prosperidad, en cambio una inteligencia emocional bien manejada puede hacer que una vida tenga un vuelco positivo en lo personal, lo físico y mental.

Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times, define la inteligencia emocional como la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos, y puede ser desarrollada a través del contacto con uno mismo, escuchándose y auto analizándose. El manejo de emociones genera cambios importantes en quien los realiza, es posible mutar de una emoción intranquila y negativa hacia una emoción positiva que permita que la persona cambie su percepción de las cosas.

En la salud
El matemático mexicano Ramón Iturbide nos enseña algunos datos para entender mejor el tema de la inteligencia emocional y cómo aplicarla en la rutina diaria. Respecto a cómo las emociones pueden afectar la salud, Iturbide aseguró que “la mayoría de las emociones implican cambios fisiológicos notables, cuya frecuente repetición lleva comúnmente a trastornos somáticos y físicos. De hecho buena parte del stress (si no la mayoría) no es otra cosa que stress emocional”.

Para el enfermo, estar rodeado de personas con actitud y estado de ánimo positivo, resulta un aliciente que ayuda a que los medicamentos tengan mejores efectos y, por tanto, una cura más rápida o un proceso emocionalmente menos doloroso. Cuando el médico desarrolla habilidades relacionadas de control y generación de las emociones adecuadas para el trato con el paciente, éste resulta beneficiado sintiéndose escuchado, comprendido y, sobre todo, tomado en cuenta, creando un proceso empático entre ambos.

Ayuda en los matrimonios
Los esposos son más propensos al desbordamiento emocional que sus esposas. Una vez desbordados, los esposos segregan más adrenalina en el torrente sanguíneo en niveles mucho mayores a los de sus esposas y les lleva más tiempo recuperarse fisiológicamente del desbordamiento. Esto sugiere la posibilidad de que la imperturbabilidad masculina típica del prototipo de "macho" represente una defensa contra el hecho de sentirse emocionalmente abrumado.

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