La inteligencia emocional y la inteligencia


 

 

Desde hace mucho tiempo se sabe, en lo popular, que el cociente intelectual (CI) era determinante para saber si una persona tendría éxito en la vida, y que un test podría marcar el futuro de su éxito académico y profesional. Sin embargo, hace ya varios años que desde el ámbito empresarial hoy se sabe que son otras capacidades las necesarias para el éxito en la vida.

 

Se toma en consideración la importancia que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana, conociendo entonces sus influencias en la vida diaria. Así, la mayoría de nuestras decisiones están tintadas (si no dominadas) por las emociones.

 

Más allá de la medición cuantitativa de los tests, es la medición cualitativa de la inteligencia emocional la que llama a la atención, demostrando la poca correlación existente entre la Inteligencia clásica y la Inteligencia Emocional.

 

Un caso extremo sería el típico “empollón”, que llevado al límite es una máquina intelectual pero con una vida emocional desastrosa. Por otra parte podemos encontrarnos con gente que de la escuela primaria pero que llevan una vida exitosa y tienen una vida ordenada y envidiable. Estos casos extremos no son lo común, pero hay que darse cuenta de que hay que prestar más atención a este tipo de habilidades que pueden marcar nuestra vida tanto o más que el CI


 

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