¿Qué test es más conveniente?


El test psicológico para medir la inteligencia es algo controversial. No sólo logra cuantificar los diversos planos de la inteligencia, sino que es además una herramienta de evaluación personal, ampliamente aplicado en el mercado laboral para determinar las capacidades de os aspirantes a los cargos vacantes, y también es una herramienta de utilidad en la selección de aspirantes a prestigiosas entidades e instituciones de afiliación y educativas.

 

Pero hay, también, una muy amplia variedad de tales exámenes. La elección del o de los tests a aplicar dependerá de la determinación del seleccionador o del evaluador, en función a lo que desea indagar de la persona evaluada.

 

En los campos laboral y educativo, hay ciertos exámenes más elegidos y utilizados. Por lo general, se suele comenzar el procedimiento con un examen de entrevista. Tal es un dialogo entre el entrevistador y el entrevistado, en una estructura definida, que preparará el campo para la aplicación del o de los tests subsiguientes. 

 

A continuación, y de acuerdo al análisis del resultado de la entrevista, se aplicará una o más técnicas de evaluación de tipo psicométricas, que miden la inteligencia en diversos planos, y también evalúan las actitudes, aptitudes, los intereses y la conducta del individuo en situaciones simuladas o sugeridas.

 

Entre los tests más elegidos, podemos encontrar el Test Raven.  En él, el evaluado debe hallar una pieza o porción faltante de una estructura dibujada o representada, ya sea en una forma o en una secuencia específica. Este test evalúa la percepción, la observación, y los procesos de razonamiento analógico en un tiempo establecido.

 

También puedes ser evaluado con el Test Wais (Wechsler Adults Intelligence Scale) en una de sus dos versiones, destinado a medir en nivel de inteligencia en una escala cuantitativa, según la cognición y el análisis cognitivo del evaluado. Se lo aplica en dos etapas. La primera, verbal, evalúa la comprensión, la aritmética, procesos de semejanzas y diferencias, memoria y retención de datos y vocabulario; la segunda, de ejecución, incluye completar figuras, ordenarlas, ensamblar objetos y los procesos de simbología.

 

De igual modo, puede que se te evalúe con técnicas proyectivas, que se basan en la percepción y en la proyección de situaciones vividas. Entre ellas, se encuentran el test Phillipson (TRO) de 13 láminas que evalúan personalidad, inconsciente y conductas, a través del análisis de los relatos del individuo evaluado. El test TAT también solicita al evaluado inventar sus historias e interpretar 20 a 31 láminas agrupadas.

 

El test de Zulliger incluye, de igual modo, la lectura e interpretación de láminas con manchas de tinta, que evalúa los procesos perceptivos y la personalidad del evaluado. A partir de este test nació el afamado test de Rorschach, de 10 láminas negras y policromáticas presentadas al evaluado de manera sucesiva.

 

Finalmente, también puede haber una evaluación grupal (TEG), que buscan –ya conocidos los datos personales y cognitivos de la persona- evaluarla en cuanto a su relación a los demás. Aquí se aprecian elementos como relación, conducta, comparación y otras, siempre en situaciones de interacción dentro del contexto específico (la empresa, la escuela, etc).

Actualizado: 12/11/2013

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