Estimulación Temprana


El concepto de "estimulación temprana" (o "early stimulation" en inglés) ha cobrado fuerza en la última década y se define con un conjunto de acciones destinadas a brindar al niño experiencias necesarias desde el momento mismo del nacimiento a fin de desarrollar al máximo su potencial. Esta técnica, de gran aplicación en nuestros días, se realiza mediante personas y objetos, cuya cantidad y calidad se adecuan a un momento preciso del desarrollo, con el objetivo de generar una relación dinámica entre el medio y el pequeño y por ende un aprendizaje efectivo.
Si bien la técnica tuvo en sus comienzos la finalidad de estimular a niños con trastornos neurológicos de diferente grado, actualmente también se aplica como acompañamiento del desarrollo del bebé que, sin presentar síntomas de retardo alguno, pueden prevenir la aparición de futuras discapacidades neurológicas. Es lo que se denomina "estimulación temprana en niños sanos".
Estimulacion TempranaEste conjunto de técnicas específicas se aplica en niños recién nacidos hasta los 6 años y posibilitan el desarrollo de capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, al tiempo que facilita la interacción del infante con el medio que lo rodea de manera crítica.
Al hablar de estimulación temprana no debemos pensar que se trata de un tipo de "educación" formal, por el contrario, la estimulación es parte del reconocimiento cotidiano que el niño hace del mundo que le rodea, y habilitar canales y "estímulos" específicos, sólo propiciará una mejor relación y una maduración cerebral y emotiva acorde a cada etapa, de forma saludable. Bajo ningún punto de vista se pretende "acelerar" el crecimiento integral del niño, sino proveer en cada momento de su desarrollo de los medios adecuados para complementar su evolución psico-social.
Sabemos de la importancia que tienen los primeros años de vida en el comportamiento del futuro adulto, y es aquí donde las técnicas de estimulación cumplen un rol preponderante, ya que se ocupa de atender el avance cognitivo, intelectual y afectivo del niño a lo largo de su primera infancia.
Los programas de estimulación temprana, que deben ser desarrollados por profesionales capacitados, incluyen ejercicios visuales, auditivos, táctiles, motrices (motricidad fina y gruesa), masajes, entre otros.
Es común que algunos padres se sientan "tentados" a llevar adelante por sí mismos este tipo de estimulación, pero no sólo que los resultados no serán los mismos que obtengan de manos de un profesional, sino que pueden interferir negativamente en el desarrollo del pequeño. Por eso resulta importante tener en cuenta cuatro aspectos fundamentales:
- Sin obligar al niño: los niños "absorben" todos los estímulos que provienen del exterior y demuestran interés frente a algunos de ellos y descartan los demás. Este es un proceso natural, lógico y sano de su crecimiento. Alterarlo, forzarlo o condicionarlo pueden resultar muy contraproducentes. Las técnicas de estimulación temprana deben presentarse al niño como parte de un "juego" y aceptar los momentos en los que el infante desee ser estimulado y no presionar en aquellos en los que no demuestre interés.
- Proceso evolutivo: es fundamental conocer a la perfección el momento evolutivo en el que se encuentra el niño a fin de estimularlo adecuadamente. Si los métodos van en retardo con su maduración, el niño no recibirá el estímulo adecuadamente. Si en cambio, se sobre-estimula al niño, será muy difícil recuperar las etapas pasadas por alto. La estimulación temprana requiere una gran dosis de paciencia y conocimiento de los pequeños y su proceso de maduración.
- Interacción lúdica: si resulta divertido, el niño aceptará y asimilará el estímulo, de lo contrario, lo ignorará. En estos primeros años, el juego ocupa un rol fundamental en el desarrollo emocional de los infantes. Es mediante el juego que pueden reconocer e identificar personas y objetos circundantes. Estimularlos lúdicamente será la mejor manera de llegar al centro de su interés.
- Individualidad: las técnicas de estimulación temprana no deben aplicarse sistemáticamente desde un "manual". Cada niño requiere un estudio personal y el diseño de una estimulación específica a su personalidad. Considerar que todos los niños son iguales y que lo que estimula a uno de ellos, también lo hará con los demás, es un error que hará fracasar cualquier intento de avance.
La moderna psicología pone a nuestro alcance técnicas y métodos como el de la estimulación temprana capaces de optimizar el desarrollo psico-sociointelectual de un niño. Valernos de ello para que nuestros pequeños alcancen el máximo de su potencial es un recurso válido y saludable, pero también es nuestro deber de padres proteger su infancia, reconocer su individualidad y acompañar la formación de su personalidad desde al amor.

Actualizado: 09/10/2008

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